Paso 1: Huele los granos secos
Muele el café de forma gruesa (como sal gruesa). Vierte aproximadamente 12 gramos en cada taza. Acerca la nariz hasta el borde de la taza y huele el café seco. ¿A qué te recuerda? ¿Chocolate? ¿Flores? ¿Nueces?
Paso 2: Añade agua
Vierte agua caliente (aproximadamente 93-95 grados) hasta el borde de la taza. Deja que el café repose durante 4 minutos. Se formará una "costra" de posos de café en la superficie.
Paso 3: "Rompe la costra"
Después de 4 minutos, toma tu cuchara y empuja suavemente la capa superior de posos hacia atrás. Aquí se liberan los aromas más intensos, así que acércate y respira el vapor. Es aquí donde se revela realmente el carácter del café.
Paso 4: Limpia y deja enfriar
Usa las dos cucharas para retirar con cuidado la espuma y los posos sobrantes de la superficie. Luego deja que el café se enfríe durante 10-12 minutos. ¡El café sabe mejor cuando no está demasiado caliente!
Paso 5: ¡Sorbe! (El paso más importante)
Toma una cucharada de café y sorbe rápidamente en la boca. Puede sonar extraño, pero el objetivo es pulverizar el café por toda la lengua y hasta la nariz (el sistema retro-nasal). Deja que el café ruede en la boca y siente las notas de sabor.
Consejo profesional: Ten un vaso de agua y un "escupidero" a mano (si vas a probar muchas tazas), para que tus papilas gustativas se mantengan frescas.